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lunes, abril 30

La Guionista

Parece mentira todo lo que esta pasando. Siento que estamos viendo una película muy extraña y en este punto nadie sabe que va a suceder. El destino tomo el guión y le dio varios puntos de giro que ni en mil años se me hubieran ocurrido que podria siquiera suceder. No es un western pero me recuerda mucho a los atardeceres del viejo oeste. El tiempo se licuo con hielo y se sirvió como una piña colada. Y sin proponerme lo, en uno de tantos días llegaste tu y te quedaste, como si siempre hubieras estado por ahí esperando paciente tu turno.

 Mientras se caen los puentes imaginarios y se revientan los muros de protección que alguna vez tuve; nos vamos conociendo, no sin antes escapar de varias bombas molotov, una que otra intriga y un horario un poco descuadrado. Después de cada problema, me preguntas si todo esta bien. Y si lo esta, quizás lo que se esta destruyendo estaba estorbando. Porque no es el fin del mundo. Hay problemas, más de lo normal, no te lo puedo negar. Pero entre cada tormenta también hay un atardecer naranja piña. Y entre tanta locura lo único que se me ocurre es quedarme contigo para hablar un poco. No para que me soluciones nada ni para llorarte en el hombro como una magdalena, solo un poco de compañía. Quedarme debajo de este paraguas, con mis manos en tus bolsillos y tus brazos de bufanda. No siento tristeza ni preocupación. Son tan solo cambios, tanta lluvia es solo para que nazcan las flores. Mientras te susurro alguna historia inventada para la ocasión, con los ruedos de los pantalones bien mojados y los zapatos flotando, me doy cuenta que todo el guión no se descontrolo por completo. Tan solo dio unas cuantas vueltas, para llegar a este punto, para estar lista de hacer todos los cambios que necesitaba pero me daba miedo hacerlo. Entonces miro el guión que tengo en el bolsillo y se que al menos por hoy esta completamente vacio... habrá que escribirlo de nuevo.

jueves, abril 26

Espia


La luz del poste que entra por las ventanas de la cocina, le sirve para asomarse en la madrugada para verlos pasar. Pasan borrachos, siempre de la mano y sin más deseo que irse o venir, es relativo. Bailan sin música y sin ritmo, mientras van de la mano o quizás abrazados. Se han pasado de tragos y  ahora solo queda ese amor que transpira tequila y hormonas. No importa el tiempo que sea,  siempre serán desconocidos y enamorados. Pero quien quiere conocer más, si lo que es aquella imagen es una proyección. Solo necesitan son unos cuantos besos robados y mucha dulzura (calentura.)

Por eso es que desde hace algunas semanas, mientras se levanta a tomar agua en la madrugada los ve pasar. De buenas a primeras recordó aquella noche. Los miro de reojo y los siguió con la mirada hasta que los arboles de eucaliptos los taparon por completo. Desde entonces cada noche, se asoma y si tiene suerte los mira pasar. Ella sabe a quien le recuerda esa historia, porque antes de ser tan solo una vina que mira sentada desde adentro, usando un doble nudo en su bata de baño, era aquella chica. Eran ella y Alejandro, caminando por ahi como adolescentes, con las manos sudadas y los labios rojos de besar tanto. Sabe que es un espejismo, que es imposible que sea cada noche la misma pareja. Le parece risible que la chica tenga un cabello rubio como el suyo y que su acompañante sea tan absurdamente parecido a Alejandro. Es que le esta jugando una mala pasada la memoria. O acaso, es una circulo que se esta repitiendo a la sombra de su locura. Por eso, ha decido esperarlos, toda la noche si es necesario. Se toma un cafe fuerte y desde la ventanita espia cualquier movimiento sospechoso. Pero esta noche. no los ve. Tan solo alguno que otro gato que camina por el tejado y un par de carros que pasan sin detenerse.

 Mientras amanece y se da cuenta de su incanta locura, al mirar sus ojeras tan azules. Sonrie, porque quizas valio la pena. Y sin proponerse lo y sin notarlo siquiera. Inicia un monologo en voz alta. Las palabras van llegando a su boca hasta que no aguanta y las escupe como semillas de naranja. -Siempre tendras eso conmigo. Porque aunque llueva dos años seguidos, ni toda el agua del cielo  pueden borrar aquella noche en donde me pediste ser tu esposa.- Suspira profundo, como para airar ese corazón y espantar su terrible locura.

miércoles, abril 11

Expreso

El cada mañana llega por un café. El sol puede estar ahi o perderse, de igual manera aunque lluevan perros y gatos, necesita expreso . La gran mayoría del tiempo llega solo o en su defecto con la amante de turno, al menos hay que reconocerle eso a Andrés, que siempre da desayuno. Mira con atención los cristales de los vasos, la manera que estan colocados los cubiertos, siendo especialmente estricto con su café mañanero. No puede estar rechinado, ni hervido, ni pasado de agua, ni ralo, ni frio, ni muy caliente. Por lo cual, nunca se le queda bien, como suele pasar con la mayoria de cosas. Andres es un maldito inconforme, que raya con ser un come mierda venido a menos. 
Ya todos en la cafetería lo saben, es por eso que lo saludan por su nombre y su fama de ser un cliente pega es ampliamente   reconocida. Por lo cual, a la chica nueva le toca atenderlo. Cuando llega por la orden, se miran. Se reconocen y sin quererlo Claudia se sonroja fácilmente. No disimula nada y se le queda viendo directamente a la plaquita del nombre, que justamente esta encima de sus senos.Se saludan, como conocidos muy lejanos Ella apunta apurada la orden, esta incomoda pero no le dará gusto. Antes de retirarse de la mesa, la llama por su nombre por cualquier cosa. -Tanto dice Claudia, que lo va a gastar-  Mientras se aleja, el le mira descaradamente el trasero y las piernas. No puede ni le interesa disimularlo.
Mientras llena las azucareras los mira por los espejos. Están mirando a los otros clientes con desdén, tomando  sus pequeñísimas taza de café, alzando sus dedos meñiques; ni que fuera champag. No hablan mucho. Ya la transacción paso, el alcohol perdió su encanto. Se imagina que conversación más aburrida deben tener. El clima, los titulares de la nación, esas conversaciones tribales que no sirven para nada.  Antes de terminar de poner el azúcar moreno, sonríe porque recuerda aquel famoso desayuno...

miércoles, marzo 21

El laberinto del Pollo

Cada vez me gustan menos los fines de semana. Quizás es porque últimamente pasamos más tiempo juntos y tenga que usar mis técnicas tan ingenuas de disimular que no me bajas ni con aceite. Pero quien puede decir, que aunque como hombre me resultes aburrido y como pareja tengas la personalidad de una zanahoria; como papa postizo has sacado casta. Por eso es que aunque estés lejos de llenarme, al menos eres la apuesta más segura que hay. He permitido que pase el tiempo porque quizás si pasa el tiempo suficiente, me logre enamorar de vos. Aunque sea darte la mitad de lo que me has dado en todo este tiempo. Sin embargo mi resignación se hace evidente, cuando me aburro hasta el cansancio de intentarlo. De hacerme la dormida para no tener que tener que aguantarte. Es más fácil aguantar la respiración que escucharte hablar por horas. Sin necesidad de respuesta, nada más tomas todas las palabras. Cuando alguna vez intento responderte, se pierde en el torbellino de palabras que chocan en mi oído. Cada vez que vamos a coger tengo dolor de cabeza y aunque mis dotes actorales son de aficionada, creo que ni siquiera me importa que sepas que finjo todo cuando lo hacemos. Porque nada más no te quiero. No le tengo paciencia, no me apetecen sus besos y no me interesa sus llamadas ni mensajes. Eso es lo que me da mi vueltas en la cabeza, el maldito punto de comparación. Porque después de estar en verdad enamorada, es una sátira de premio de consolación estar atada a Augusto en esa extraña relación. Y cuando por fin me decido, después de no cerrar los ojos a la par suya y escoger hacerle caso a cada célula de mi cuerpo. Sale a la luz su única bondad, es un amor con mis hijos. Digo en voz alta, cuando los veo jugar en el parque - una por otra- y así es como vuelvo a la normalidad. Con la dosis justa de realidad, en saber que todos somos igual de (in)felices y que quizás, solo quizás el amor por mis niños es mil veces más grande que todo lo demás.

lunes, marzo 19

Complicado

Me miras con esos ojos aceitunas desde el borde de la cama. Aunque te conoces mi cuerpo de memoria, siempre me ves con un dejo de curiosidad mientras me visto, como suele pasar muy deprisa. Tu en cambio eres lento y perezoso, apenas si lo haces porque ya se termina la hora de almuerzo. Mientras me maquillo de nuevo, en el baño del hotel y sin brassier frente al espejo y sosteniendo con la boca el lápiz negro; me haces esas preguntas que no se deberían hacer. No justo después de coger. Como pasa desde siempre, tenés esa habilidad de enredarme con solo una frase. Y sigue pasando, aunque nos hemos dejado mil veces y regresado unas mil más. Y yo no te respondo, es más fácil seguir maquillándome y hacerme la desentendida. Me hago un moño y me abotono la camisa, me acomodas el cuello y aquí no ha pasado nada. La realidad es que para estar contigo así son las condiciones. Y aunque lo tenga prohibido siquiera mencionarlo en voz alta, yo si tengo la respuesta para esa pregunta. Porque también me la hago, los otros días de la semana, cada vez que me lavo los dientes o cuando me levanto a la par de Federico. Porque todo es tan complicado? porque la única manera de que esos ojos aceitunas me vean desnuda es tan solo una hora los viernes. Porque no soy capaz de dejar la estabilidad de lo conocido y me aventuro descalza a correr contigo, como si eso fuera una opción. Todo es tan complicado, quisiera que fuera sencillo. Porque al final del día, termino despierta mirando por la ventana pensando en quizás nunca tendremos un final feliz, solo un relato corto de esos incompletos y abiertos que se escriben en los cuartos de hoteles baratos los viernes por las tardes. Cuando casualmente dejamos el teléfono en la oficina, para regresar con una sonrisa tonta y la camisa bien abotonada.


martes, febrero 21

Niño Hombre


El amor se esfumaba como el cigarro a punto de morir en el cenicero. Nunca fumo por gusto, siempre era por esa necesidad de morirse un poquito, siete minutos dicen las revistas, cada vez que fuma. Esta tan perdido, aunque parezca un hombre no es más que un niño. Si alguien le pregunta razones, y su estado de sobriedad le permite mostrarse coherente dirá que la extraña y que la ama. Aunque eso sea tan solo la punta de un iceberg muy grande. Ahora no siente, ni ama. Solo destruye, porque no sabe que hacer con tanta tristeza. Ese nudo en la garganta le provocan ganas necias de llorar. Pero como los hombres no lloran, solo tragan guaro entonces se aguanta. Dice que esta enamorado justo ahora que no hay vuelta atrás. Claro no es la primera vez que le parten el corazón, por lo cual la manera más aceptada y única de lidiar con esa tristeza revuelta con nauseas es salir todas las noches. Porque quiere cambiarlo todo con buenas intensiones, borrar lo que paso para seguir así con ella. Como no puede arreglarlo, tan  solo lo empeora.
Ella no lo puede esperar por siempre. También esta cansada de falsas promesas y una cadena seguidilla de errores . Antes de lo que se imagina se va. Deja sus cosas en una caja y se marcha lejos. Era tan toxico y dañino que ya no podían ni respirar el mismo aire . No  es un final feliz, al menos no por el momento. Esta tan jodido que no puede salir aunque quiera. Entre las cosas que dejo atrás, están esos discos de regalo la navidad. Enciende otro cigarro y abre otra cerveza. Los discos, dice murmurando mientras lo que parecen ser pesadas lagrimas de sal corren por sus mejillas. Va a sobrevivir, yo se que si. Pero quizás mientras su ego se recupera y su corazón se sana, es un niño con cara de hombre.

jueves, enero 5

Ni-Ni

Renuncie a mi trabajo y deje de matricular inmediatamente después; para eso ni siquiera había escuchado el termino "nini".  E irremediablemente me convertí en uno de esos. Ni trabajar y  ni estudia. En mi defensa, tengo claro que lo mio ha sido un tiempo off  (eso me reconforta, ya que espero de corazón que el plazo de inactividad no se incremente más del año pasado). En mi realidad de ser nini, me he dado cuenta de ciertas cosas. Es muchísimo más difícil conseguir trabajo de lo que uno imagina. Es un engaño creer que estudiar, ayuda para tener trabajos de "mientras tanto". Casi que es mejor mentir descaradamente en el CV. Pues es algo puramente temporal.Aunque creo que ver la solicitud de aplicación, es como si se hubiera escrito con tinta invisible. Nada más no llaman y después de tres meses de buscar un mientras tanto, como que se cae en una pausa. Todos los días me levanto y creo que es sábado. Lo cual causa en mi una gran felicidad, evidentemente paso quebrada la mayoría del tiempo. Pero el dinero, no lo compra todo y sin equivocarme estos han sido los 8 meses más felices de mi vida. 

Las mejores cosas de ser un nini son: dormir todo lo que una quiera, ver series de día, dormir temprano, tener disponibilidad inmediata aunque sea presupuesto limitado. En mi caso quizás no soy una nini tan comprometida, aunque si hay gente que esta atrapada en este estado, sin trabajar ni estudiar, como una pausa que ni tiene play.

 Como nini por elección lo único que hice fue hacer todos los cambios que quería hacer y los estoy haciendo todavía.  Como mejor, ahora tengo todo el tiempo para cocinar y comer tranquila. Deje de enfermarme tan a menudo y ahora casi que parece que tengo otra nariz. Paso todo el tiempo que quiero con la gente que quiero, vivo en mi casa, voy cada vez que puedo a la playa, tengo muchísimas fotos de atardeceres y me gusta escribir, donde sea y lo que sea. Quizás todo lo que escribi acá se me parece demasiado. Por eso, este año voy a tener el reto de escribir lejos de mi zona de confort.

Definitivamente un periodo nini es cargar pilas, es una isla en medio mar pero no un estado permanente de vivir, ya que no hacer nada es andar por ahí en la deriva. Es mejor verlo como una pausa programada, para trazar el camino y andar derecho. Para buscar la manera de montarse otra vez en el caballo.