Carmen

noviembre 23rd, 2009


Hoy me viniste a visitar. No reconocí al extraño que me saludaba y hablaba parecido a ti, pero tenias que ser tu; aunque mis ojos fallen y últimamente todo sean sombras negras que vienen a despedirse. No se si este es el final, no se si apenas empieza el descenso o si el diagnostico reservado tendrá final mas pronto, ahorita no se nada, únicamente que me voy a morir y cada vez tengo menos pendientes.
Desde hace algunos años, visito el nicho vacio del cementerio, el que me tocara a mi cuando el momento sea el correcto. Me gustaba sentarme en el cemento y ver el viento correr entre los firmes pinos de la entrada, sentía el olor de las pocas flores nuevas que hay en un cementerio, entre semana. Siempre eran visitas rápidas, no mas de 15 minutos y en días soleados.
Yo se que hace años no nos vemos, y ahora aunque te escuche no te veo y sin querer te imagino como antes. Para mi sigues siendo un chiquillo.
Últimamente los años pasan tan rápido, como estrellas fugaces. Estoy intentado caminar por los pasadizos estrechos del tiempo, mas se han borrado; historias, meses, años, amores y personas. Se han ido como gaviotas en el alba y yo los deje irse, igual los viejos nunca guardan la verdad absoluta, solo fragmentos que si se pulen lo suficiente se hacen buenas historias.
Mientras hablo con tu sombra mi corazón se siente dichoso. La muerte que me vigila desde la puerta, va por un cigarro y me deja a solas contigo. Se que estas triste por verme así, pero estas tan solo viendo el caparazón. Debajo de este cuerpo en estado terminal, estoy yo, sigo siendo la misma. Aunque ya me hayan abandonado los recuerdos y la luz, sigo siendo yo. Tomas mi mano y siento la pequeña cicatriz de tu mano, en un momento de lucidez recuerdo cuando te cocieron sin anestesia. Siento todo tu amor, como una transfusión de sangre.
Mis alas se estiran, me pongo en pie de nuevo, regresa la luz a la oscuridad. El reloj corre hacia atrás. Nuevamente es abril, hay nances y salimos corriendo descalzos a la vera del rio, tu eres niño, yo soy joven. Es un día soleado, el viento mece el pasto y tu llena mi delantal de nances.
Estábamos en el cielo y apenas si pensábamos que era abril.

Tu eres la tristeza de mis ojos
que lloran en silencio por tu amor
me miro en el espejo y veo en mi rostro
el tiempo que he sufrido por tu adios

No te despido antes de tiempo, solo supongo un adios

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