Crack-Cocain

Diciembre 11th, 2009


Me gusta que no sepas mi nombre. Me parece encantador que te parezca parte del paisaje y que creas que somos tan diferentes. Me ves por afuera, a simple vista soy una habitante mas del complejo cajas de cartón que adornan la ciudad. Mis piernas que tantas veces se abrieron, alguna vez lo hicieron por amor. Ahora que me ves marchita, como una flor desechada que no debería ser rosa. Mi cabello exhibe una colección de nudos y un uniforme color sucio que parece una peluca vieja. Me gusta verte pasar, cuando no me notas siquiera. Yo te veo, en mi estado de sobriedad, apenas si son las 7 de la mañana y se empieza a sentir el sol. Entonces se que es otro dia, y aunque haya luz, no se va la oscuridad en que estoy consumida. La ciudad abre la boca y enseña los dientes, como un lobo hambriento.

Mientras abro las puertas de los taxis, en alguna parada atestada de gente como tu. Que llevan regalos, papeles y sonrisas envueltas; impacientes e infelices haciendo fila en la cera. Yo abro las puertas y a veces se asoma una moneda, entre las miles de miradas que me ignoran. Tantas veces he estado aquí, tantas veces he bajado al mismo infierno que me es difícil ser como tu. Y quisiera pensar que han sido las cosas, que ha sido las desgracias escritas en mi destino, como prueba irrefutable que la vida no es justa y mucho menos linda.

Todas las noches que me siento consumida, todas las pesadillas que se vuelven realidad, todos los que han abusado de mi cuerpo y yo que he caído irremediablemente al suelo. Quisiera levantarme del palacio de carton, lavarme la cara en la fuente y retomar mi color de cabello. Quisiera verme como una persona de bien y dejar de abrir las puertas para montarme finalmente al taxi que me lleve lejos. Mas yo entiendo que estoy arruinada, que mi cuerpo gastado no resistirá mas de dos meses y que ha estas alturas poco importa dejar la calle. Entonces te veo pasar, y sonrio al vacio. No lo notas, mas yo lo hago. Es un reflejo de tiempos pasados, una mueca absurda y una sonrisa con ganas de llorar que se pierden en la nada. Y se siente un vacio tan gigante que nuevamente todo hace “crack” y se cae…

Entre la cirrosis
y la sobredosis
andas siempre, muñeca.
Con tu sucia camisa
y, en lugar de sonrisa,
una especie de mueca. JS

  • me recuerda muchos rostros que veo en san jose y no puedo ignorar, aunq no pueda hacer nada para acabar con su miseria tampoco los puedo ignorar…

  • Estamos muy ocupados para ver a los demás… y además somos muy egoístas para que nos importen…

  • Conosco varias historias así! por cierto la cancion de sabina me encanta! besotes!

  • Hay muchas que van en silencio, terminan siendo invisibles a nuestros ojos, por que no las queremos ver… por que nos hacemos los indiferente..

    Cuantas más historias como esta habrán ?

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