un árbol (genealógico)

Mayo 28th, 2011

Con el pasó de los años, la vieja se ha suavizado como un bizcocho dulce. Ya no es la misma, por dicha . El peso de los años le ha blanqueado el pelo y le ha aligerado el carácter. Pero el olvidó ha sido la mejor medicina de todas. No reconoce el montón de niños que le dicen abuela ni la muchacha que lee el periódico y la arropa antes de dormir. Se parece a Nora, piensa cada vez que la ve. Es un mundo tan paralelo con horario de comida y pastillas de colores. Yo te conozco, le dice. No se tú nombre, pero me recuerdas a mi Nora. Con un dejó de nostalgia porque ya no hay nadie que conozca, ya sus piernas no la llevan a ningún lado y sus ojos apenas sí distinguen algo. Aveces toma el periódico, lo pone en sus regazos y lo mira, como sí lo pudiera leer sin lentes. La muerte es una conocida que llega dos veces por semana a rezar el rosario. Tiene vagos recuerdos, aveces cree que se caso con Roberto. Aunque hace más de 50 años que lo conoció. Ella pregunta por el, como sí hubiera sido ayer que eran novios. No tiene fecha exacta ni aproximada de nada. No recuerda su cumpleaños ni su aniversario. Sólo tiene presente a Nora en la primera comunión, con el pelo crespo en trenza y unas flores que el sol marchito. Llama a Nora, que está acostada sobre la sala pintando con crayolas. Tiene el mismo pelo crespo y unas pecas que no podría ver ni con una lupa.
Nora la mira desde la cocina. Se asoma y sonríe al verla con el periódico. Hace días que la vieja sólo lloraba en la ventana. No se acuerda porque, pero hoy hace 4 años que se murió papá. Alejandrina le pinta un árbol a su abuela para que se seque las lágrimas. Es un árbol de papel, le dice a su madre. Alejandrina la pasa bien con ella, aunque haga tanta preguntas. Aveces ella pregunta por abuelo Roberto. Quiere que la venga a ver. Quiere volver a su casa y le preocupa los frijoles. Alejandrina, que acaba de leer la cenicienta, le cuenta para calmarla como vivieron por siempre felices. La vieja sonríe, le contara a Roberto cuando venga por ella. Ya no extraña sus amigos muertos, ni la música de Gardel, o las cartas de amor que hace años dejaron de llegar. La vida es un valle de lágrimas, le dice a la niña que pinta. No importa abuela, por eso es un árbol de papel para que las seque todas. Y de quién sos? – abu, soy de Nora. Ah y Como te llamas? Pregunta por vez millonesima la vieja. Alejandrina, como tu abuelita. responde la crespa pecosa sin levantar la mirada…
  • y pensar que todo se hereda… en especial lo malo…

  • Me recuerda a mi abuela en sus últimos dias, lo triste es que la abuela si gozaba de buena memoria y recordaba todo el dia las caras de las personas que amaba y la amaban, sabiendo que quedaba poco tiempo, que tendria que despedirse y no verlas.

    Creo que murio en paz pero con mucha nostalgia de lo que debia abandonar.

    Un beso grande Chayo

  • Me gusta mucho tu relato. Hay una interesante metáfora entre el árbol, la vieja y el tiempo. Me gusta tu presentación de los personajes los humanizas excelentemente. Y siento ternura porque me recuerda a mi padre que está con azheimer. Es un hombre fuerte como la vieja de tu historia, y me da trsiteza y me deja pensando en que tu relato es muy bueno, besos

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