Cuzuco

Julio 13th, 2011

Si fueras una playa, tendrías que llamarte playa Hermosa. Por mucho la peor frase de conquista, pero después de varias o muchas piñas coladas creo que me convencio. No fue definitivamente lo que mostrabas, si no todo lo que podría ser. Como comprar un tiquete de loteria sin verlo, solo para tener una grata sorpresa. Hablamos algunos meses, pero no gane nunca el premio mayor. Así como esa noche, no hubo mas noches. Nos esperamos a ver si volvía, pero ya esa agua habia corrido debajo del puente. Definitivamente me dio mucho miedo amarte. Fui un cuzuco que se escudo en ser una relación open y casual. Aunque tu. No quiero visitantes ingratos que se marchan sin despedirse. Pero querías tanto que me visitaras, que fueras diferente, no solo el efecto de las piñas coladas. Te portaste bien, me dejaste ser un cuzuco y un pez de colores, si me sentía de animo.
Tus besos siempre supieron a ron, creo que eso era parte de tu encanto. Debajo de una palmera, durmiendo en un paño, con el sol de bombillo; me dijiste una mañana que te ibas. Yo no respondi, no tenia nada que agregar. -Esos turistas que siempre quieren otra temporada en un lugar aún más exótico. Me hablaste, que había otra. Otra playa, una con derechas e izquierdas perfectas. Donde el agua era turquesa y las arenas plateadas. Con los mejores atardeceres del mundo, donde el sol parecía un helado de naranja-piña derretido. Y yo con esa ganas de interrumpirte, para decirte: te felicito. Aunque en realidad a mi, todo eso no me importa. Finji oírte, por eso cuando terminaste de hablar, no entendí la pregunta. Te quedaste esperando mi respuesta. Qué? dije sin entender. -Quieres que me vaya contigo?. Pues yo nunca había visto un atardecer naranja-piña ni conocía Tamarindo. Esperaba que no fueran las piñas coladas hablando por vos. Aunque solo habíamos tomado café y eran las 9 am. Y yo solo atine a decirte, después de quitarme lo que me quedaba del caparazón de cuzuco y animarme a correr esta ola contigo. Y Cuando nos vamos?

…Pero que me quedes tu
Y me quede tu abrazo
Y el beso que inventas cada día
Y que me quede aquí
Despues del ocaso
Para siempre tu melancolía.


  • esas metaforas tuyas Mary sobre la vida- en una forma tan sencilla, usando al mundo como ejemplo, explicando un latido para que hasta un niño lo pueda entender.

    Un abrazo

    Archivos