Destornillador

octubre 27th, 2011

Muchas veces he vuelto a esa playa. Se que ahora es diferente, que ya no soy una niña indefensa y que ahora el unico adulto que me cuida soy yo. Camino por la orilla, por la espuma en los tobillos. El mar no dice nada, porque sabe que le estoy dando miles de vueltas en mi cabeza. Porque me dejaste, porque te olvidaste de mi. Despues de aquel viaje a la playa, solo quedo una foto desteñida, varias promesas en la mesa de noche y un paquete vacio de cigarros entre los sillones. Pero vos lo prometiste, esta vez es la ultima le dijiste a mami. Claro, parecia buena voluntad, volvia papi, ibamos a conocer la playa, justo antes de irnos fuimos a comprar el diario. Es que ahora le iba bien. Hasta en carro fuimos a la playa. Por fin, algo hiciste papi, jugaste la lotería y ganaste el premio mayor.

Pero, despues de una botella vacía volvio el mismo de siempre. Siempre con tu charlataneria, luciendote, pegandonos hasta que llorabamos. Yo nunca te di gusto y preferi aguantarme las ganas de llorar. Es que yo soy malcriada, porque soy igualita a ti.
El berrinche empezo porque tenias que manejar, pero vos querias tomar vodka con jugo de naranja. Mami te hacia tragos de solo jugo y cuando te diste cuenta te enojaste con todos. Salio a relucir la clase de persona que eras. El porque mami te habia echado de la casa como un perro se volvio evidente. En un una rabieta de esas, que te dan apenas de emborrachas, agarraste las llaves. Y nos dejaste a mi y a mami botadas. Yo no te di el gusto de llorar, aunque ya hubiera pasado el atardecer y la playa se volviera una mancha oscura. Debajo de algun poste de luz, mami llamo a los abuelos. Lloro tanto, que de alguna manera lloro por mi. Porque yo, aun con el vestido de baño puesto, maldecia la hora que llegamos a la playa. El momento exacto que regresaste, para dejarnos aqui, tan largo de la casa.
Mientras esperabamos que llegaran por nosotros, yo le pedi al mar que nunca más volviera papi a molestarnos. Mami no hablaba y se secaba las lagrimas con la pañoleta que llevaba puesta, yo estaba abrazada a sus regazos hablando con el mar. Antes de las 8, ya habian llegado por nosotras. -Hubo un accidente en el Aguacate, por eso duramos en llegar. Mami se puso palida, seguro penso en papi, en el berrinche, en las vueltas empinadas, en el vodka, en los frenos gastados y lo mal conductor que era. Yo, por mi parte no me quise ilusionar y fue necesario ver la grua remolcando el ford 77 rojo para saber que el mar, siempre cumple los deseos.
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