Roja

octubre 18th, 2011
Lo que se hereda no se hurta. Aunque quien quisiera robarse estas pecas; pensaba la chica, con resignación cada vez que se volvían manchas. Con el mínimo roce del sol, su piel se volvía roja como una manzana. Era una peliroja en un mundo de rubias y castañas. Quizás eso fue lo único que le heredo su padre. Ser la imagen viva de su recuerdo. Al punto que poca gente sabe a ciencia cierta su nombre. Solo perdura su apellidos- es que todos son una cría de sapos.-
Debajo de su ondulada melena, enredos rojos amarrados con doble nudo. Se esconde como una chiquilla, leyendo libros románticos y uno que otro de detectives. Hace poco, para su cumpleaños 13, le regalaron un Agatha Christie. Navego por el Nilo resolviendo misterios. De cuando en cuando, se asoma para ver como esta el mundo. La chica de las pecas y los enredos, esta creciendo. Y cada vez, se parece más a su padre. Lo cual es una ironía, porque sabe más de Cervantes que de su viejo. Nunca lo ha conocido de verdad. Es un papa proveedor, un deposito cada mes, una llamada de cumpleaños, (que recordaba su secretaria como una nota más). Llamaba en un tono terriblemente formal, parecía más una venta por teléfono que un saludo de cumpleaños. No se intereso en saber más de él. Su madre rara vez lo menciono, lo había querido mucho. Aveces es mejor imaginar. Un día sera tan buena detective como Agatha Christie, encontrara esa historia maravillosa que solo las pelirojas encuentran y la publicara. Se ira lejos, para ser solo Mariana. Dejara la historia de sus pecas y enredos atrás. Por fin será un secreto ordinario, ser una hija ilegitima. Muy peliroja para su gusto.
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