Agua

diciembre 1st, 2011

Carmela tenia la mala costumbre, de pequeña, de aguantar la respiración hasta que se cumplieran sus demandas. Aveces se desmayaba, con las mandibulas apretadas y los puños cerrados. Era tanto la malacrianza, que nada se podia hacer más. Su personalidad tan efervecente y su caracter de lija, creo en todos los demás una especie de paciencia sobrehumana. Si Carmela, esta de malas, simplemente se espera. Y despues de que aguanta el aire, lo más que puede, hasta casi caer. Claro que lucharon para que no fuera tan malcriada. Pero en algun momento se dieron por vencidos. Es que es más testaruda que una cabra. De tanto que aguantaba la respiración, se le desarrollaron grandes pulmones.

Por eso, cuando entro al agua sus pies se convirtieron en aletas y su piel en escamas. Nadaba desde el amanecer hasta entrada la noche. Piscina tras piscina, como una sirena olímpica que irremediablemente iba de un lado a otro. Nadie volvió a lidiar con su carácter de mierda, ahora ella solo le interesaban dos cosas. Nadar con sus pulmones gigantes y rosados. Y Rodrigo. Tanto le gustaba nadar que entro al equipo de natación. No tenia la constancia para ser deportista, pero si muchas ganas de pasar con Rodrigo, el hijo del entrenador.

No le interesaba ganar medallas, solo escurrirse como un pez. Carmela era una delfina que nadaba mariposa. El mal carácter se le fue limpiado, claro fue necesario mucha agua de cloro y sal, para que se quitará todo ese herrumbre que la carcomía. Cuando aguanta la respiración, es justo después del entrenamiento, cuando se sumerge al fondo con Rodrigo. Y se besan como dos delfines, soltando burbujitas de corazones, como corrientes de agua fría que se enamoran y hacen remolinos. Se toman de las manos, se abrazan como principiantes y aguantan las respiración lo más que puedan. Que para su mala suerte, les toco vivir en la superficie y no ser peces enamorados de arrecife, como secretamente sueña Carmela.

Images of broken light which dance before me like a million eyes,
They call me on and on across the universe.
Thoughts meander like a restless wind inside a letter box,
They tumble blindly as they make their way across the universe

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