El laberinto del Pollo

marzo 21st, 2012

Cada vez me gustan menos los fines de semana. Quizás es porque últimamente pasamos más tiempo juntos y tenga que usar mis técnicas tan ingenuas de disimular que no me bajas ni con aceite. Pero quien puede decir, que aunque como hombre me resultes aburrido y como pareja tengas la personalidad de una zanahoria; como papa postizo has sacado casta. Por eso es que aunque estés lejos de llenarme, al menos eres la apuesta más segura que hay. He permitido que pase el tiempo porque quizás si pasa el tiempo suficiente, me logre enamorar de vos. Aunque sea darte la mitad de lo que me has dado en todo este tiempo. Sin embargo mi resignación se hace evidente, cuando me aburro hasta el cansancio de intentarlo. De hacerme la dormida para no tener que tener que aguantarte. Es más fácil aguantar la respiración que escucharte hablar por horas. Sin necesidad de respuesta, nada más tomas todas las palabras. Cuando alguna vez intento responderte, se pierde en el torbellino de palabras que chocan en mi oído. Cada vez que vamos a coger tengo dolor de cabeza y aunque mis dotes actorales son de aficionada, creo que ni siquiera me importa que sepas que finjo todo cuando lo hacemos. Porque nada más no te quiero. No le tengo paciencia, no me apetecen sus besos y no me interesa sus llamadas ni mensajes. Eso es lo que me da mi vueltas en la cabeza, el maldito punto de comparación. Porque después de estar en verdad enamorada, es una sátira de premio de consolación estar atada a Augusto en esa extraña relación. Y cuando por fin me decido, después de no cerrar los ojos a la par suya y escoger hacerle caso a cada célula de mi cuerpo. Sale a la luz su única bondad, es un amor con mis hijos. Digo en voz alta, cuando los veo jugar en el parque – una por otra- y así es como vuelvo a la normalidad. Con la dosis justa de realidad, en saber que todos somos igual de (in)felices y que quizás, solo quizás el amor por mis niños es mil veces más grande que todo lo demás.

  • Es una realidad – cuantas personas se atan por la necesidad en vez del amor? el cuento de hadas es inexistente, a cambio, un beneficio que aunq parezca insoportable hay que llevarlo como un cañon en la cara, día a día.

    Buen post Mary, un beso

  • Wow. Sin palabras. De lado en que se le mire, creo que es lo que le puede pasar a un ser humano, amar y no ser correspondido, o pasar el resto de la vida con alguien a quien comparas con aquel que realmente tuvo la capacidad de hacer estremecer cada hueso de tu ser. Es duro. En el fondo parece que al final todos los seres humanos si somos iguales…

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