Espia

Abril 26th, 2012

La luz del poste que entra por las ventanas de la cocina, le sirve para asomarse en la madrugada para verlos pasar. Pasan borrachos, siempre de la mano y sin más deseo que irse o venir, es relativo. Bailan sin música y sin ritmo, mientras van de la mano o quizás abrazados. Se han pasado de tragos y  ahora solo queda ese amor que transpira tequila y hormonas. No importa el tiempo que sea,  siempre serán desconocidos y enamorados. Pero quien quiere conocer más, si lo que es aquella imagen es una proyección. Solo necesitan son unos cuantos besos robados y mucha dulzura (calentura.)

Por eso es que desde hace algunas semanas, mientras se levanta a tomar agua en la madrugada los ve pasar. De buenas a primeras recordó aquella noche. Los miro de reojo y los siguió con la mirada hasta que los arboles de eucaliptos los taparon por completo. Desde entonces cada noche, se asoma y si tiene suerte los mira pasar. Ella sabe a quien le recuerda esa historia, porque antes de ser tan solo una vina que mira sentada desde adentro, usando un doble nudo en su bata de baño, era aquella chica. Eran ella y Alejandro, caminando por ahi como adolescentes, con las manos sudadas y los labios rojos de besar tanto. Sabe que es un espejismo, que es imposible que sea cada noche la misma pareja. Le parece risible que la chica tenga un cabello rubio como el suyo y que su acompañante sea tan absurdamente parecido a Alejandro. Es que le esta jugando una mala pasada la memoria. O acaso, es una circulo que se esta repitiendo a la sombra de su locura. Por eso, ha decido esperarlos, toda la noche si es necesario. Se toma un cafe fuerte y desde la ventanita espia cualquier movimiento sospechoso. Pero esta noche. no los ve. Tan solo alguno que otro gato que camina por el tejado y un par de carros que pasan sin detenerse.

 Mientras amanece y se da cuenta de su incanta locura, al mirar sus ojeras tan azules. Sonrie, porque quizas valio la pena. Y sin proponerse lo y sin notarlo siquiera. Inicia un monologo en voz alta. Las palabras van llegando a su boca hasta que no aguanta y las escupe como semillas de naranja. -Siempre tendras eso conmigo. Porque aunque llueva dos años seguidos, ni toda el agua del cielo  pueden borrar aquella noche en donde me pediste ser tu esposa.- Suspira profundo, como para airar ese corazón y espantar su terrible locura.

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