Como recuperar el control remoto

Junio 25th, 2012

En el fondo yo que estar con ella es una perdida de tiempo. Algunas veces, entre reclamos y miradas de reproche, noto  lo terriblemente infeliz que es. Y abro la puerta, y tan solo atino a decirle que se marche. Porque se que soy cobarde, y se que no se va a ir todavía. Es simple, me he acostumbrado terriblemente a su presencia. Esa mujer con que no hago otra cosa mas que discutir se ha vuelto una rutina, comparable con el tabaco. Algunas veces quiero irme, sin despedirme de nadie. Nada mas perderme y volver a aquel tiempo que no era mas que una amiga de fines de semana. Pero no, a la puta, en que momento Alejandrina dejo el cepillo de dientes y uso mis camisas viejas de piyama. Un día nada mas saque una copia extra de las llaves, le cedí la mitad del closet y me acostumbre a ver abarrotado el baño con un ejercito de cremas y lociones de frambuesa. El tiempo fue pasando y un día era navidad, y nos dimos regalos caros. Empezamos a llenar álbumes de fotos. Entonces me gustaba su aroma, sus piernas larguiruchas y sus lunares traviesos. Me gustaba el empaque, Alejandrina siempre ha sido de buen ver, amable y bastante entretenida. Pero yo no la ame, es más nunca lo he hecho. Me gusta el empaque, pero nunca me he esforzado por leer el contenido. Alejandrina no es la mujer de mi vida. No es mas de una relación de fin de semana, que se alargo tiempo indefinido. Y ella lo sabe, que yo estoy vacio. Que no tengo nada más que darle que no sean dolores de cabezas y una copia de las llaves. Alejandrina no se va, porque cree que yo soy un proyecto de ciencia y que con mucho amor e interés algún día va a quitar mi apatía. Y ese es mi problema, que al final del día no me importa. No me confundo, se que Alejandrina, aun con sus piernas kilométricas y su olor delicioso de frambuesa no es lo mío. Un día de estos se va a cansar de mi actitud de mierda y se va a ir. Yo voy a ayudarle a salir por la puerta con las cosas, voy a pedirle la copia de las llaves y le voy a desear buena suerte. Me gustaría después de todo ser su amigo, antes de esto éramos algo parecido. No soy un hijueputa cualquiera, me gustaría verla feliz de la vida.  Caminando descalza por la arena, con ese bebe que tanto quiere y con esa boda digna de una princesa inglesa. 
El martes pasado en un frustado acto de valentía, le digo, justo antes de dormir, que me he enamorado de alguien más… Tan solo para terminar definitivamente. Me ha pedido un nombre y yo por decirle algo le dije que se llamaba Alejandra.  Se sorprendió, y solo repetí algunas frases oportunas. Me termino creyendo,  salió en un mar de lagrimas, jalando cajas de dvds y pidiendo las camisas de piyama. – Si te las podes llevar todas. Alejandrina me tiro la puerta y me mando a la misma mierda. Entonces me tiro al sillón y cuando me doy cuenta de que por fin recupere el juego de llaves y rompí  para siempre con Alejandrina, no me siento  nada mal. Me siento tranquilo, feliz de recuperar el control de la tv.
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