Maracuya

julio 18th, 2012

Mientras esperaba su turno en aquella sala de espera, mira por la ventana que da a la calle principal. Desde ahí puede ver el parque donde la esperaba Rodrigo. La ironía es un pájaro que siempre se posa en cualquier ventana que mire. Hace días que estaba en una eterna sala de espera, donde quiera que estuviera; quizás porque la espera la tenia por dentro como si se hubiera tragado un reloj de arena y sus manos abrazaban su cintura y el tiempo se escurría entre sus senos y su panza. Cuando terminaba de caer, se daba vuelta y así era el ciclo. –Es algo temporal, nada dura para siempre. Pero no puede negar que esa compañía inesperada que crece mientras espera una fecha en el calendario, hace más fácil el movimiento del reloj de arena imaginario, que se da vuelta de sus senos y panza. Mientras crece una persona como  si fuera una enredadera de maracuyas y ella no es más que una maceta redonda.
Después de que la pesan, le ponen un monitor para escuchar los latidos, termina el ultrasonido y responde varias preguntas genéricas; el doctor la nota decaída. Le pregunta por su estado de animo y sin hacerse de rogar le habla como si fuera un amigo. Hace días nadie le pregunta como se siente, esta tan sola y eso que tiene a una persona dentro. -Estoy triste – Necesitaba sacarlo de adentro… por que si no lo decía, le carcomía como herrumbré a las vigas del puente. Se apena porque el comentario  suena más a niña de quince que a mujer embarazada. Y esta triste porque esta mal enamorada, es evidente.
Se asomaron grandes lagrimas a sus ojos de tierra mojada y agrego: – se que no es el momento, y que no tengo que alterarme doctor, pero así me siento. El doctor le receta caminar para distraerse y descansar porque aun falta tiempo para la fecha, que tome té de hierbas antes de dormir, le explica de nuevo que todo es un proceso hormonal y que hable con su pareja para que la apoye. Le estrecha la mano en la puerta del consultorio. Sale más tranquila, pero la espera continua. Mientras baja las escaleras se le ocurre que quizás lo que siente es  la montaña rusa de emociones con todas las preguntas que se hace cada vez que el reloj vuelve a empezar. De todas las preguntas hay una en particular… porque el imbécil Rodrigo no me devuelve la llamada? es que cree que los maracuyas nacen solos en las macetas redondas? 


    Archivos