Tragedia Griega

septiembre 19th, 2012

Yo guardo una historia de amor. Justo en la mesita de noche en la parte que dejo los aretes y esta el reloj despertador. Algunas veces se cae al suelo y guarda polvo, hasta que sale a relucir en algunas de esas conversaciones nostalgicas que tienen los necios.  He escrito tantas veces su nombre en la arena, como si estos dedos hayan sido creados para repetir infinitamente las letras de su nombre. He gastado irremediablemente el tiempo escribiendo y se ha convertido en mi palabra favorita. No solo me pasa cuando escribo, sus poderes se hacen evidentes con solo pronunciarla. Como un conjuro de luna que empieza en los labios y termina en la lengua. El es mi historia de amor, aunque solo sea una palabra.
 Hace tiempo que mi historia de amor se esfumo, porque las flores nocturnas no duran más que una noche. No conozco nada que dure para siempre… nada ni siquiera el dolor. Aveces la gente pregunta, y yo no se que responder. Nada más sucedió, no cuestione el destino cuando choco conmigo, no tengo que hacerlo ahora que la tragedia se lo ha llevado con sus hilos. La fatalidad y la felicidad son pájaros hermanos que corren por el cielo. Al menos yo lo tuve en mis manos,  solo para verlo desvanecerse. Después de la misa, después del funeral, los nueves días y los aniversarios, yo tengo la sensación de que decir su nombre me va a dar alguna respuesta. El tiempo hace nido en mi cabeza y cada vez se me hace más difícil recordar su voz. Daría cualquier cosa por oler de nuevo su camisa o besar sus labios de melocotón en almíbar. Yo guardo una historia de amor, que termina cada vez que leo su lapida y caigo en cuenta de que me estoy volviendo loca. No hay historia de amor, es tragedia griega pura.


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  • Hermoso.

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