Corriente

octubre 29th, 2012
Somos muy amigos. Suena a una excusa venida a menos cada vez que ruedo por tu cama y me levanto en tus brazos. Sin querer hemos caido en un enredo de audífonos y cables que ya no sabemos cual es el derecho y cual el izquierdo. Hay una corriente que nos lleva por los pies y nos junta como una resaca. La marea nada más sube y baja como un tobogán. Y yo quiero que me lleve, quiero los mil remolinos del mar contigo, perdernos para no volver.
Esta corriente tan profunda que nos arrastra los pies por el cemento y nos hace llegar casualmente a la puerta, generalmente en la noche y con alguna excusa tonta. Entonces nos arranca la ropa, se nos mete por la piel hasta el torrente sanguíneo. Estamos en problemas, porque llega hasta mi conciencia y mi memoria los remolinos. Y yo me suelto y me dejo ir contigo al mismo mar del amor. No hay nada que hacer, sucede. Aunque al día siguiente estemos de acuerdo que fue un error. Somos amigos repito mientras respondo mensajes de texto con una carita feliz. Es que es tan evidente esa fuerza que nos une y que al mismo tiempo nos ahoga. 
La resaca de querer estar contigo y esperar a que tu quieras lo mismo. El único salvavidas posible es hablar claro las cosas, pero soy especialista es guardar silencio. Una de estas noches me va a llevar la corriente directo a tu cama y haremos olas infinitas de promesa, mientras nadas en mi ombligo y cuentas mis pecas por docena. Nos alejamos de la orilla, pero siempre tenemos que volver cuando suena el reloj despertador. Entonces recuerdo tu compromiso previo y como esta maldita corriente me tiene nadando en el mismo lugar. Me apena caer tan facil, estar enredada como una niña sin flotador que no va a ningún lugar. La corriente que lleva nuestros pies, es la misma que te lleva lejos de nuevo junto a ella. Ha sido tan solo un evento aislado. Cualquier cosa. Cosas de amigos. Mientras abre el periodico en deportes, le intenta hacer conversación -Recuerdas cuando ibamos a surfear juntos? Que corriente más hijueputa nos tocaba, eras un gato negro. Y ella responde mientras sin preguntar sirve el desayuno, café negro con splenda y tostadas con canela.- Siempre esa maldita corriente Fede...
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