Escribir

octubre 22nd, 2012
A mi me encanta leerte. Adoro cuando se abre alguna ventana que diga: “hola”. Aunque sea para cualquier cosa. No puedo evitar que despierte mi interés.. claro yo puedo ser tan cordial como tu. Guardarme la intensidad para escojer bombillos y ser tan amable como un yerbera rosada. Pero me gusta leerte, porque se hace evidente que me gustas. No puedo explicar porque nuestras conversaciones, son jeroglíficos en las nubes de los atardeceres. No tengo que buscar palabras, es un sentimiento. Basta con provocarlo. No me provoca hablar, solo sentirte. Para mi la maravilla es leerte cuando estamos lejos y si tengo la dicha de verte, guardar las palabras  para luego, mientras las estrellas fugaces se enredan en la hamaca. Para que decir lo que es evidente. Las palabras se las lleva el viento con un soplido, pero las letras se impregnan en la carne. Se que no deberia, no puedo, no quiero, no es correcto y todo ese tipo de cosas que se dicen de la boca para afuera, pero uno nunca realmente obedece. 
Por eso cuando estamos juntos hablan nuestras costillas si nos abrazamos o nuestros labios en un beso. Yo realmente amo tu silencio, donde la respiración se hace un mar de aire y tus ojos marrones tan hermosos se miran en mis ojos. Todo el universo queda en silencio, porque no hay nada más que decir, si tus brazos me sostienen. Tan solo de escribir, con la punta de los dedos sobre la arena, cuanto te quiero. Vamos a la luna ida y vuelta. Y cuando sea tiempo de marchar, usemos las letras para tratar de decir lo que no decimos, cada vez que nos vemos y hablan tan solo nuestros corazones. Escribanos más seguido lindo…
    Archivos