Lineal

octubre 15th, 2012
La energia de Olga era como una sol en miniatura. Su piel tenia esa carga electromagnetica que guardan las sonrisas y las buenas acciones, esa energía positiva que tenían las caritas felices. Por eso era extraño verla así, con las lagrimas asomandose por sus ventanas. Hace días que no topaba con la suerte de coincidir en la casa, parecian más compañeros de cuarto que esposos. Esos horarios nocturnos incompatibles con sus tiempo libre. Habia sido cualquier cosa, y ella aunque no lo admitiera sentia que habia sido su culpa. Lo habia dejado pasar. Como si ella lo hubiera empujado con las dos manos a las vias de aquel tren. Porque todo empezo a pequeña escala, con sorbitos tímidos de coquetería. Ella falto en sus noches y en sus días. Poco importa decir los motivos, ahora todo sonaba a excusa. Ella no estaba ahi para decirle buenos días. Ni para servir su cena y mirar juntos la televisión. Busca un responsable y sabe que es mil veces más sencillo pensar que fue su culpa. Olga no se imagina lejos de el. Aunque no se logre imaginar tampoco estar de nuevo muy cerca ni felices. Fue algo dramatico darse cuenta que Rodrigo tenia novia. Y no solo una novia, si no que estaba enamorado. Lo sabe por las arrugas de cerrar los ojos, si esta exageradamente feliz. Rodrigo no solo le habia fallado, si no que si estaba enamorado de ella, ya no lo estaba de Olga. Era claro, porque en algun momento del camino, estuvieron muy enamorados. La energia de Olga estaba por los suelos, Rodrigo no dejaba de llamarla y no tenia ningun lugar al cual llegar por la noche. Mientras espera el ultimo tren a Heredia, la traiciona la costumbre. -La falsa idea de que las cosas van a ser mejor, tan solo porque Rodrigo lo dice. Entonces recuerda su promesa – hasta que la muerte lo separe- en las buenas y en la malas- y el sol miniatura  de su piel morena parece una luna de hielo de tanta tristeza junta. -Rodrigo quiere solucionar las cosas, todo ha sido un evento lineal-  intenta repetirse para justificar la falta. -Que al fin de cuenta también es suya. La rendición es completa cuando por fin contesta el telefono y dice con voz comprensiva, como si no hubiera pasado nada: Los dos fallamos amor mío, hablemos, llego dentro de 20 minutos.
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