Pájaros

Octubre 3rd, 2012

Siempre falto poco, como cuando uno se toma de las manos y aun así no se llenan los espacios. Te tenía, aunque en realidad lo único que tuve fue la ilusión de que esta vez, con todo en contra, nos fueramos lejos a conocer otros cielos. Te tuve, pero nunca pude contarte como mio, porque eras de otro nido. Fue algo fugaz, bastaba abrir las alas para que sucediera. Hablamos entre lineas, dando miles de vueltas para llegar a un punto muerto, siempre desentendidos. Hablando hipotéticamente , con  miradas de aprobación, de esas que parecen leer la mente. No éramos nada, pero nos tomábamos de las manos si nadie nos ve. -Seamos algo dijiste, digamos amigos.- Sabiendo todas mis limitaciones de memoria, yo contigo siempre sentí que volaba. Por eso era fácil entrar al laberinto de no tener nada y darlo todo. Pensar que así fue que te tuve sin tenerte. Habia un hilo rojo atado en nuestros dedos. Y aunque se enredaban intensiones en las palabras y se escondía para todos los demás, ahi estaba nuestro vuelo, como una chispa cerca de un galón de gasolina.

Eramos pájaros volando con las alas extendidas, si pasaba contigo toda una tarde. El viento que sopla como si el mundo fuera un queque de cumpleaños, soplaba con dulzura cada vez que cruzabamos miradas. Por encima de las ciudades, picoteando las nubes de algodon de azúcar, corriendo en el parque como palomas vagabundas. Haciendo cualquier cosa, volaba aunque no se despegaran mis pies del suelo. Soy la estrella que vive en los bombillos de alumbrado publico, porque el amor que no deberia existir y existe, sale por mis ojos cada vez que hablamos, es tan difícil disimularlo. Hace rato que no volamos juntos. Ya no hay nada de que hablar, solo se que extraño el cielo y por eso no he soltado el hilo rojo invisible de mis dedos. Por si alguna vez, quieres volar de nuevo.
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