El ruido de las cosas al caer

Noviembre 28th, 2012
Carolina tenia ese brillo de 100 amaneceres impregnado en la piel. Para mi nunca se evidencio, pero el lo noto desde que la conocio. Yo tan solo lo presencie y aunque intente deterner el tren, hicieron click de inmediato. Carolina y Manuel tienen esas maneras de ser tan identicas que aburren. Y quizas por eso siempre me recordo Caro a Manuel y viceversa. Era extraño, pero los hilos del destino estaban muy enredados.  Yo era la novia de toda la vida de Manuel, nos transábamos, como si se tratara de una bolsa de valores. Era cordialidad en bolsita de té, mismo circulo de amigos y su habilidad de siempre hacerme reír. Aun sin estar enamorada perdidamente de él, me llegue a encariñar. Lo suficiente como para dar el siguiente paso lógico. – Me gustaría que conocieras a mi hermana.- Claro Carolina no se llevo nada, yo misma lo empaque en cajas y lo puse en la puerta. Tuve muchas señales, la conexión instantanea, la misma necedad por las leyes ambientales y toda esa basura politica de la cual Manuel adoraba hablar por horas. Carolina y Manuel tenian muchas cosas en común. Y yo nada más era un puente. Tuve tanta certeza, que ni siquiera fue opcional quedarme. Tanta evidencia solo me hizo hacer cumplir mi promesa, quiero que seas feliz con o sin mi.

Se gustaban como niños de kinder, apenas si podian disimularlo. Con los ojos arrugados de sonreír y la sonrisa apagada si no llegaba alguno de los dos. Eso es una sentencia de muerte, muy certera para mi lógica ciega de que se gustaban. No pude verlos más de un mes separados. Aunque claro, nadie me pasaria por encima. Yo misma tenia que irme y sin más aspavientos, dejar que el destino hiciera lo suyo. Yo le dije, lo unico que quiero es que seas feliz. Y si el conocio a una mujer de 100 amaneceres en la piel, como me podia oponer a eso. Aunque claro, todo tenia que hacerlo rápido. Como si se tratara de un corte a la yugular. Esa noche, justo antes de dormir le dije que me iba. Nos despedimos como siempre. Lo que Manuel no sabia entonces era que el viaje de emergencia se iba a a largar mucho más que un mes… me voy porque Manuel sin saberlo pertenece a Carolina.

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