Jazz

diciembre 5th, 2012
Me voy a partir las venas con una galleta soda.  El jazz se vuelve más triste a medida que tu ausencia se nota. Octubre y su mania de jugar con una manguera gigante Mientras se desnudan miles de margaritas, a mi no me interesa eso de estar mal enamorada ni comer toneladas de mierda. Es parte de todo, esta caida en picada es contraparte de volar a la luna con alitas de abejón. Es que fuimos cualquier cosa, lo digo como un hecho comprobado sin lugar a equivocarme. Los acordes se vuelven tan azules como el cielo.
Me gusta disfrutar el sentimiento. Todo el dolor. Vomitar corazones y eructar tristeza. Me gusta que no me puedas olvidar ni aunque uses cantidades industriales de cloro y espatulas para quitar mis huellas dactilares. Me gusta saber que yo te supero en un par de semana y con un nuevo romance. Y aun asi, te digo que soy muy frágil para una relación. Aun asi mirandote a los ojos, con la frialdad de un cubito de hielo, te digo que nos esperemos para que las cosas valgan la pena. Envio todas las señales equivocadas, esperando tan solo a que te vayas. Dramatizo como una actriz en plena obra de teatro. Mientras te digo que tomemos café, sin ninguna intensión de pasar la tarde con la ropa puesta nos perdemos sin salir de casa. Caminamos descalzos por nubes de algodón porque por hoy todo el universo depende de nuestras caderas. Entonces te hago preguntas capciosas, pruebas tediosas para darme cuenta si estamos ante uno más del montón. Entonces te hago la pregunta, que divide a todos los demás de algo que vale la pena… y a vos te gusta el jazz? 


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