Inoportuna

Febrero 25th, 2013
No era un buen momento. Lo ultimo que ocupaba era encontrarme a una niña más complicada que un paquete de spaguettis crudos. La comparación no va al caso, pero no soy bueno escribiendo. Mucho menos hablando de Catalina, causante directa de mi leve retardo. La lengua se hace nudo, las palabras peces resbaladizos que saltan medios completos y las letras, bueno las letras apenas si puedo mantener una oración a la vez.Tengo que admitirlo. Rara vez Catalina me habia parecido interesante. Quizás tenia una personalidad atrayente pero ni siquiera lo considere. Eran otras prioridades y Catalina antes que un romance de curso, era la mejor redactora que habia llegado. Que iba a tener ganas de enredarme con la única niña de la clase que sabia literatura inglesa. Yo intente esquivar la como balas de oso de gomitas, ser reservado como un periódico abierto y ser sutil como un atardecer en verano. Y por más que intente no caerme de bruces por sus hermosas pestañas en abanico ni por su moño desarreglado, me ha caído como un tonto que en lugar de caer, vuela. Y no era un buen momento, era el momento. La despedida o la reincidencia no son problemas del día. Todo nace y todo se agota, quien puede pensar que Catalina con la misma insolencia con que llego se marchará a Barcelona la próxima semana. Y ella me habla de su viaje, como si fuera otro hombre. Uno que ama profundamente. De nuevo caemos en el mismo punto, quiero que se quede conmigo. Pero me gusta más verla feliz por eso, bajo protesta le ayudo a hacer maletas. No hay manera de reternerla, es por eso que esta mañana hablamos que no podemos seguir así. Es por esto que a partir del proximo mes me marcharé con ella y con su nuevo novio, Barcelona.

Eran más bien los días 
de arriar las velas. 
Toda señal a mi alrededor 
decía: cautela. 
Cuánta estrategia incumplida 
aquella noche sin luna 
tu, por ejemplo, 
tan bienvenida 
y tan 
inoportuna…

 Jorge Drexler
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