Ceder

marzo 18th, 2013
Mientras camina de la mano con Manuel, poco importa el mundo. Ni siquiera puede entender el porque ha funcionado esta vez la receta. Manuel tiene ese encanto mortal comparado con veneno de terciopelo y la pinta de buena partido por todas las esquinas. No ha quedado otra más que enamorarse de frente. y sin excusas. Si los principes azules existen para las mujeres de 32 años,  Manuel tiene que ser el nombre.
Aunque claro le ha tocado ceder. Acomodarse al espacio que le da Manuel, aprender a leer sus miradas y llevar la fiesta en paz. Ha dejado de hacer algunas cosas, ahora sus prioridades son otras. Ha calzado a la maravilla, como una zapatilla de cristal. Pero porque Manuel no la haría usar esas incomodas zapatillas, el la deberia querer con sandalias bajitas o mejor aún descalza. Por Manuel gasta un tratamiento celestial de hidratación (claro los precios llegan al cielo). Por Manuel ella puede maquillar sin excepción sus ojeras hasta quedar perfecta y parecer que duerme 8 horas y media todas las noches. Por Manuel puede aprender a cocinar frijoles y leerse varios libros de cocina peruana para complacerlo. Por su entretenimiento y placer puede ver al Milán sin chistar, inclusive salir con los amigos de Manuel a ver el partido. Ella puede ceder y acomodarse a las expectativas y deseos con facilidad. Sin embargo es cuestión de tiempo. Tanto ceder para ser siempre aquella fotografía de perfil. Y ella espera, que algun día deje de ceder, para nada más ser. Sin saberlo poco a poco va sacando las garras. –Y si Manuel vale la pena, tendrá que ceder también.
    Archivos