Gato

marzo 27th, 2013
Me gusta que me acaricies la espalda mientras vemos el noticiero. Adoro que me mires secretamente mientras me visto a media luz y tener a disposición tus hermosas orejas cuando te cuento alguna tontería. Soy un gato que se habia acostumbrado a comer y a irse a caminar por los techos contando estrellas. Me he acostumbrado a la soledad de no abrirme con nadie, que no sea por medio de preguntas hipoteticas e historias absurdas.
En el momento que cae mi atención decido marcharme, sin despedirme, claro los gatos no se nos da eso de las despedidas. Yo nada más se que no quiero encariñarme demasiado y lo hago, maldición, ni querer, eso es el comienzo. No me gusta el contacto con personas no sinceras, sin embargo los cabrones siempre son más entretenidos que los buenos. Y como mi falsa indiferencia de mover la cola y marcharme sin explicaciones, paso yo quizás por una cabrona egocentrica egoísta. Por eso, esos juegos de poder me parecen más aburrido que leer la guía telefónica. A mi no me digas mentiras, ahorremonos eso de pretender. No pensemos de más, yo te creo y eres inocente hasta que se demuestre lo contrario. A mi me gusta que me mimes, porfavor no tengas otros gatos cerca. No quiero que otras gatas lleguen por mi whiskas. Yo nada más dejo que tu me acaricies la espalda y solo contigo me gusta acurrucarme a ver tele. Es cierto no dejo de ser gato, sigo siendo hermética, comiendo atún hasta llenarme y caminando solita por tu tejado a media luna. Pero prefiero por mucho tu compañia y si tengo que escoger el mejor lugar para mirar las estrellas es tu ventana. Es más en algunos momentos creo que es posible, un romance entre gatos y perros. Quizás estoy alucinando, demasiado atún.
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