Cuidado con la bicicleta

Junio 27th, 2013
Debes tener mucho cuidado. Te lo advierto, tengo en los hombros una colección de amores disueltos y corazones rotos que guardo entre silencios abiertos y preguntas muy puntuales. He fallado muchas veces, he dejado ir buenas oportunidades. Y si me he caido tantas veces seguidas es tan solo el motivo por el cual ahora puedo tener este balance que me deja ir hacia delante. Y que mejor compañera de viaje que ella. Avanzamos como dos locos en bicicleta, aunque hayan colinas o sea una carretera de concreto. Antes de conocer a Catalina, estaba casi bastante seguro que las relaciones no funcionaban más que para un par de fines de semana.Su encanto derrite mantequilla sin proponerselo e ilumina cualquier noche como un bombillo de 75 walts. Facilmente puede sonreír como un ramo de rosas abiertas o escuchar por horas con la misma paciencia de un par de audífonos. Quizás es el tiempo que hemos recorrido o sus manos que modelan mis actitudes. Su amor saca lo mejor de mi y yo nada más no quiero volver, no quiero dejar, no quiero fallar. Somos dos arboles que unieron sus raices hace mucho tiempo y ahora solo estamos en el mismo lugar, donde tenias que estar. Al menos por el momento. La advertencia no es para ella, si no para mis malas mañas y el miedo que se burla de mi cara de tonto, de esos tontos que compran flores y firman largas dedicatorias. Porque Catalina se merece todo mi cariño y bondad en todo el trayecto que Dios nos deje avanzar en nuestras respectivas bicicletas.
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