María

junio 25th, 2013
Te marchas con ella. Mientras que a mi me toca hacer maletas, usar lentes muy oscuros y guardar este amor que no ha sido más que un juego. Deje mi carrera borrarse por ir a tomar sol a tu yate.  Deje mi marido por ser tu nueva novia, la que cantaba operaba. Hoy no me arrepiento de abrir la llave y ver correr el agua. Qué nos paso? Antes solíamos sonreír juntos tomando champan  mientras caminaba de tu brazo después de las presentaciones.
Siempre tendré esa sonrisa despreocupada que combina perfecto con el sombrero de paja que compramos las ultimas vacaciones. A mi no me vas a ver nunca con el rimel mojado ni con el corazón de paño. No, yo soy la señorita orgullo. Que toma sol en un bikini tan pequeño como tu cortesía. Mirame asi, como una princesa  griega que sabe tejer sueños compartidos, más si ya no estas interesado, yo mucho menos. He dejado atrás muchas cosas, disminuido mi espacio para tu comodidad. Abandonado cualquier orilla para adentrarme en este amor que me ha dejado perdida, como una botella de plástico vagando por el mundo. Se que a estas alturas, todo el mundo lo sabe. Siento como me miran, como son condescendientes y amables, algunos dicen: pobre María, ha perdido todo, hasta la voz. Pero yo volveré al teatro, cantaré mi desgracia griega con el corazón en la mano. No daré entrevistas ni explicaciones, nunca volveré a tu yate  y jamás, pero jamás y quiero ser muy enfática en esta promesa, te voy a dejar de amar. 
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