El circo de las manos sudadas

Julio 22nd, 2013
Que no quiera hacerlo de inmediato, no quiere decir que no pueda. Yo tanto lo evite que en mi negación puse venda en mis ojos y amarre mis manos. Cai presa en delinear tu compromiso con palabras y nunca con acciones. En mi cinismo colectivo de ni siquiera sostener tu mirada y evitarte tanto como puedo, esta este disfraz de frialdad. Apenas si intercambiamos saludo y de la manera genérica. Fácil, que como estas? adivino la respuesta de antemano bien y usted. . Como si nunca nos hubiera encontrado un amanecer hablando tonterías. Tú que me conoces bien, sabes la magnitud de mis acciones. Pero apuesto a que esta parte no la conocías porque contigo intente guardar estas grietas. Darte la mujer completa y fuerte del postér. La verdad nunca te mereciste hojear más que la portada del libro, el que siempre estuvo abierto.
Manejaste a la perfección tiempos y eventos, como buen arquitecto. Me hiciste tantos castillos en las nubes que creí que podíamos vivir en esas calles de adoquines de asteroides  y amarnos sentaditos en el borde de la luna. Pensé que en esos castillos tan hermosos, te bastaría con una princesa como yo. Parábamos el carro en la parte más oscura de la calle, para ver sin testigos, las constelaciones. Y yo quería enamorarme para tirarnos como ovejas por el barranco. Solo porque creí que tu corazón se llevaba con el mío. Sin embargo, entender corazones no es mi talento. Antes de lo imaginado el viento borro los castillos, los planos les cayo agua fría y tu dulzura de hombre bueno se convirtió en cinismo de perro viejo. Ya no era divertido estar contigo, ya no salían las estrellas a saludarnos. No salian ni entraban llamadas. Antes hasta palomas mensajeras me hubieras enviado para verme un viernes por la noche. Era irremediable la perdida, pero no queria despedirme de inmediato. Deje que tu recuerdo siguiera conmigo un par de semanas más, leyendo astronomía y completando sopa de letras. Lo guarde es cierto y ya no significaba nada. Lo supe de golpe en el  mismo instante en que te vi con la nueva anfitriona del circo.
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