La primera vez

septiembre 16th, 2013

Debajo de ese corazón de mantequilla con miel, que se derrite completamente con toda tu atención y amor, estoy yo. La expectativa me gana y aunque esta vez dije que no cederia tan fácil me ha ganado tu dulzura. Quiero que hablemos bonito todos los días. Aunque hayan miles de cosas en medio, yo no veo el momento de estar sin zapatos viendo tele. Que importa si el control remoto no sirve y si el abanico de la sala esta en lento. Poco relevante es el tiempo o la hora cuando estoy contigo. Si contigo, eres mi permiso personal para dejar cualquier eventualidad de lado. Contigo, la persona con la que más me gusta hablar en toda la galaxia. Mientras miro mi pecho pequeño, debajo del uniforme, me siento tan chiquilla es cierto. Soy muy afortunada que en mi inexperiencia amorosa haya encontrado al primer intento el amor verdadero. Si los principes azules existen, deben ser como tú.

Que es la edad, si no un número. Nadie puede darse cuenta, tu no me estas robando un beso. Yo te lo doy porque quiero. Aunque sea una chiquilla puedo leerte fácil. Los hombres son iguales, aunque jueguen cromos o estén en la u. Mi vida sería más fácil si pudiera verte todos los días. Mi vida sería más fácil si ya tuviera la mayoría de edad.  Si pudiera crecer en una noche, tres años para ser exactos y ya mañana darte la mujer que duerme en este cuerpo de niña. Alguien dice que estas jugando conmigo. Que no esta bien que me doble la edad.  Pero si lo que quiero contigo, no lo quiero con nadie. La gente es tan amargada, siempre pendiente de los números. Ese perfil bajo, en que por suerte tu sabes mantenernos resulta una maravilla para burlar cualquier control. Nadie sospecha y es que solo nosotros podemos entendernos en esas miradas esquivas que parecen cualquier cosa. El mundo puede venirse encima, te lo digo, estoy decidida a cumplir nuestros sueños, a gastar todos los deseos de las candelas de cumpleaños en tu amor. Estoy segura de que este amor durará para siempre. Por eso es fácil seguir tus indicaciones. Hoy cuando vuelva del cole, pasaré por tu casa. Si hoy, miércoles que no hay moros en la costa. Lo pensé, en el recreo. Pensé  en dejarnos de besos suaves y pasar a lo que sigue… y  como mantequilla con miel al  sol, me derretí de nuevo por tu culpa…

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