Rendida

Diciembre 16th, 2013

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Esa luz que tiene tu sonrisa me tiene encandilada. Si no te veo soy dura y  entiendo a la perfección. Pero si llega sin previo aviso, me ciega y no puedo recordar otra cosa que no sean tus besos. La luz brilla por encima de tus mentiras, de tu poco compromiso y los grandes espacios vacíos que sueles dejar para no responder lo verdaderamente importante. Me es dificil no deslumbrarme por la cantidad de cualidades y proyectos en común. Es aún más difícil dar el paso definitivo y romper con esos lazos invisibles que crearon tus abrazos, cuando caíamos como piedras a la cama, los lunes. Siempre los lunes, único día que por horario podíamos vernos. Me fui acomodando al espacio que me  diste, como una palmera que se queda enana por nacer en una maceta diminuta. Soñe alguna vez, que echáramos raíces sobre la arena, como almendros viejos que retan a la marea.

Yo voy a ponerme la corona, la misma que se me cae cada vez que me dices algo lindo y por esta vez, no voy a pensar en las hormigas que corren por todo mi pecho. Entran a la colmena de mis senos y hacen nido en mi corazón. Tanta dulzura no ha hecho otra cosa que gastar mis fibras y ser sustituidas por camino de hormigas fieras que se encienden al mínimo contacto. Un mensaje me hace mierda, una llamada baja mis defensas. Un mensaje privado me derrite y un correo me mata. Nunca te abriste, era puro paquete. Te dejo ir, no porque he bajado los brazos, si no porque acepto que esa luz y dulzura, simplemente no funcionan con esos espacios vacíos que sueles dejar . Se acabo la batalla, agito la banderita blanca al viento. Me rindo pacíficamente, aunque me piquen las hormigas en el pecho.

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