Invasión

Enero 30th, 2014

Invanden mi corazónCon el mismo desprecio que una gaviota que se pierde en el mar, yo he aprendido a olvidarte. Olvidar los besos pequeños de despedida y tus dedos caminando por mis esquinas. Poco a poco, he aprendido a dejarte ir, como el alcohol azul que si se deja la tapa abierta, se hace agua. Yo he estado esperando a que regrese tu interés. A que me extrañes porque ya nadie lava tus sábanas con extra de suavizante. A que me escribas porque te nace y no que te limites a contestar mensajes. He aprendido a leerte en la distancia. Y no ha cambiado nada la soledad, duerma en tu cama o en la mía. Siempre están en pie esas paredes blindadas que tantas veces me prometiste abrir de par en par. Y yo camine contigo, sabiendo que tu corazón estaba lejos de mi alcance. Esos silencios tan absolutos pueden borrar cualquier promesa de primavera.- Cualquier promesa, especialmente cuando se hacen y se olvidan al día siguiente- Cualquier promesa tonta, de esas que se susurran borrachos y sin ninguna acción concreta.

Me rompes. Tu indiferencia es un martillo, tu desprecio es un taladro. Estoy llena de preguntas y tiempos de espera. Y necesito renunciar a la posibilidad, a estar tan pendiente del teléfono, porque la llamada de larga distancia aún sea en skype nunca entra. El mensaje de buenas noches, nunca llega. Ese cariño que te pido, como hombre de mi vida, no es más que el mínimo esfuerzo. Y te desprecio, detesto tus silencios, tus dudas y tu cinismo. Quiero seguir como si nunca te hubiera conocido. Como si jamás hubiera sido otoño ni primavera, como si fuera lo mismo ir en bicicleta o en avión. Como si medio mundo se cruzará en un suspiro. Como si un correo a media noche firmado con un te extraño no fuera suficiente para quedarme un día más. “Calaveras y diablitos invaden mi corazón…”

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