Zoey

junio 27th, 2014

Hubiera pensado que  no eras real. Hasta que un viernes te conocí con la sorpresa en las mejillas y el verano en la enagua.  Me enamore como un tonto cuando soltaste tu pelo y y cayeron ramitas de chocolate. Serpientes caoba dormidas en tu espalda. En un abrir y cerrar de ojos, yo que siempre fui bueno en matemáticas olvide las probabilidades y las derivadas, los riesgos y los decimales. Yo olvide todo cuando con sus labios cereza hablo y el mundo guardo silencio.

Era tan indiferente, como una marciana que salió de paseo y olvido la empatía en el otro par de pantalones. Ella no era de este mundo por eso siempre tuve sin pretextos ni excusas buscar su amor, día con día. Como cuando se cuida un jardín de amapolas nuevas hasta que llega el invierno. Tanta agua paso por sus raíces tiernas que se ablando, me dijo que . Que egoísta, porque aquel jardín de amapolas que siempre fueron estacas sin flor se hizo un barrial crudo y peligroso.

Ide

Tenía que ser así. Me arrancaste del suelo, como una amapola sin raíces que la llevan a morir en un florero. Me tomaste sin permiso, me arrebataste de todo lo que yo quería hacer, porque después de conocerte entendí que no quería seguir sin tu atención y cuidados. Quería volar contigo. No me interesaba seguir las señales de tránsito ni las aceras estrechas. No mi amor, yo temblé de miedo cuando el cascarón de mi casco marciano se fragmento con tu dulzura. Y creí todas esas cosas que decías. Quizás si valía la pena eso de intentarlo. Me asusta pensar que solo existió en mi cabeza. Entonces me entregue a ti, sin pensar en el golpe ni en las acuerdos prenupciales. Yo me entregue a ti como una tonta cegada por el exceso de tu amor, que como un aguacero de invierno destruyo cualquier barrera y pretexto.

Hicimos el amor mientras dibujábamos planos de la casa imaginaria en la que nunca viviríamos, comprábamos millas de avión al destino que nunca llegaríamos juntos. Estaba tan enamorada de ti que no vi el declive, el desenlace ni la caída. Estaba tan perdida en quedarme con tu atención y amistad que te dije que sí  porque creí que eso era el paso a seguir.

Yo lo acepte, porque también quería ver el jardín de amapolas por florecer que tanto me hablabas; pero creo que es evidente las estacas eran varillas de construcción enterradas en un charco. Nunca floreció mi amor, no teníamos con qué.

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